Ópera Para Todos: Orfeo y Eurídice con Juan Diego Flórez

Ópera Para Todos: Orfeo y Eurídice con Juan Diego Flórez

location_on Centro Arte Alamedamy_location Calculando distanciatoday domingo 25 de agosto del 2019schedule 20:00
El eximio tenor peruano de renombre internacional Juan Diego Flórez deslumbró tanto a la audiencia como a los críticos cuando interpretó virtuosamente el papel de Orfeo en el escenario de La Scala de Milán. El montaje de Shecher y Fulljames empuja la música magistral de Gluck (en la versión francesa de la ópera estrenada en París en 1774) sin robarle protagonismo a la partitura. El sobresaliente trío de voces que protagoniza esta producción se luce junto al estupendo ballet de la Hofesh Shechter Company en un espectáculo inolvidable.
ORFEO Y EURÍDICE desde La Scala de Milán (2018)
✅DOMINGO 25 DE AGOSTO, 16:00 hrs.
✅$5.000 pre-venta, $6.000 el día del evento.
✅CENTRO ARTE ALAMEDA (Av. Lib. Bernardo O’Higgins 139, Santiago).

Libreto de Pierre-Louis Moline, basado en la obra de Orphée et Euricide de Ranieri de’ Calzabigi.
Ópera en 3 actos, Cantado en francés.
Grabado en Marzo 2018 desde el Teatro Alla Scala, Milán
Duración aproximada 2h09

EQUIPO CREATIVO
Director de escena Hofesh Shechter & John Fulljames
Director musical Michele Mariotti
Coreografía Hofesh Shechter
Escenografía y vestuario Conor Murphy
Iluminación Lee Curran
Dirección de coro Bruno Casoni

EQUIPO ARTÍSTICO
Orphée: Juan Diego Flórez
Eurídice: Christiane Karg
L’Amour: Fatma Said
Producción de la Royal Opera House, Covent Garden, London
Coro y Orquesta de Teatro alla Scala

CENTRO ARTE ALAMEDA (Av. Lib. Bernardo O’Higgins 139, Santiago)

SINOPSIS
Acto I
Nos situamos en la tumba de Eurídice, en un lugar apartado.
En la tumba de Eurídice, fallecida a causa de una mordedura de serpiente unos días después de casarse con Orphée, un coro de ninfas y pastores se han reunido para realizar ritos funerarios. El coro es interrumpido por los gritos de Orphée que, con gran pena, pronuncia el nombre de su novia. Una vez solo, el poeta da rienda suelta a su dolor, dirigiéndose a los dioses y jurando que no dudaría en descender al inframundo para recuperar a su amada novia. De repente, L’Amour se le aparece a Orphée y le dice que, conmovido por su canto, los dioses han decretado que puede ir al inframundo y tratar de traer a Eurídice de vuelta a la tierra, pero con la condición de que, cuando regrese con ella, no se gire para mirarla ni una sola vez. Si lo hace, Eurídice desaparecerá para siempre. Orphée, después de un momento de vacilación, dice que está listo para
obedecer la regla y se marcha al inframundo.

Acto II
La puerta de entrada a Hades
En un lugar horrible e infernal, al otro lado del río Cocytus, las Furias y otros personajes diabólicos bailan y cantan en medio del humo y las llamas. Orphée llega con su lira y, gracias al poder liberador de la música, se las arregla para calmar a las criaturas infernales. Las puertas de Hades se abren y las Furias permiten que Orphée pase, pero tan pronto como él desaparece, empiezan de nuevo su danza salvaje.

Los Campos Elíseos
La escena se traslada a los Campos Elíseos, hogar de los Espíritus Bienaventurados, que pasan sus días en un estado de paz interminable sin preocupaciones terrenales. Entre ellos se encuentra Eurídice con un velo, que canta sobre la calma de ese lugar. Cuando ella deja la escena, Orphée entra. Se asombra ante la absoluta tranquilidad que reina en los Campos Elíseos. Pronto comienza la búsqueda de su novia, pidiendo ayuda a los Espíritus Bienaventurados. Le traen a Eurídice y, sin su velo, ella reconoce a su marido. Sin mirarla, Orphée la coge de la mano y la guía hacia la puerta de entrada que conduce a Hades.

Acto III
Una cueva oscura que conduce a las puertas de Hades.
Siguiendo el tortuoso camino a través de las rocas en una atmósfera de oscuras sombras, Orphée conduce a Eurídice fuera de los bosques. La voz de su marido la tranquiliza y le dice que lo siga y que le agarre la mano, pero pronto le pide a Orphée que se detenga por un momento: no puede entender por qué él se niega a mirarla. La inquietud de Eurídice empieza a convertirse en angustia y luego en desesperación. Se detiene y se despide de su marido. Orphée ya no puede resistir: se da la vuelta y Eurídice muere. Abrumado por su pena, él trata de ayudarla, pero ya no hay nada que pueda hacer. Orphée canta su pena y decide quitarse la vida para seguir a su amada hasta la tumba. Una vez más, aparece L’Amour: mantiene a Orphée vivo y le devuelve la vida a Eurídice con sólo tocarla. La pareja está junto el coro de ninfas y pastores, celebrando el dios de L’Amour y sus seguidores.

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location_on Av. Libertador Bernardo O'Higgins 139, Santiago, Chile

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